Se trata de un conjunto de síntomas que aparecen tras abandonar, o incluso reducir, el consumo de alcohol. Es una fase del alcoholismo que no puede evitarse, y es muy necesario que se lleve un control médico sobre estos síntomas. Se producen muchas irregularidades orgánicas que desestabilizan el buen funcionamiento del cuerpo.

El nivel de gravedad de estos síntomas depende del estado de la persona y de su enfermedad de alcoholismo. Por lo general, los síntomas más frecuentes suelen ser los siguientes:

  • Comportamientos agresivos, irritables, nerviosos, ansiosos
  • Fiebre, temblores, dolores de cabeza, vómitos, sudoración, convulsiones
  • Alteraciones de la frecuencia cardíaca, taquicardia, hipertensión

Asimismo, hay que añadir que es necesario tener mucha precaución con la fase del Delirium Tremens. Es una fase que suele aparecer a los 4 días de haber dejado de beber alcohol. Es necesario estar controlado por médicos, ya que sus síntomas pueden producir la muerte.

Si quieres saber más sobre estos síntomas, lee nuestro post: “Síndrome de abstinencia del alcohol: ¿cómo afecta?”.