Sandra Bruzón

Superando dificultades

La baja Autoestima

Sandra Bruzón

La BAJA AUTOESTIMA es un rasgo presente entre los pacientes de nuestro centro. Siendo este uno de los factores que influyen en el desarrollo de la adicción.

¿Pero qué es la AUTOESTIMA?

¿Cómo determina nuestra CONDUCTA? La autoestima se desarrolla en la infancia y adolescencia, viéndose influido por factores personales, familiares, laborales y sociales, en definitiva, por todo aquello que nos rodea. La autoestima el conjunto de percepciones, imágenes, pensamientos, juicios y afectos que tenemos sobre nosotros mismos.

Para identificar esta conducta, podemos encontrarnos personas con pensamientos de tipo “no sirvo para nada”, “nada me sale bien”, “las demás son mejor que yo”, “nadie me quiere”, etc. Lo que hay detrás de estos pensamientos, es una gran inseguridad, dudar de todo lo que hace y su autoestima depende del afecto que los demás le den, siendo incapaz de quererse a él/ella por si misma.

Se relaciona con los demás enmascarando su baja autoestima aparentando ser una persona fuerte, grandiosa (ocultando su complejo de inferioridad), insensible, o bien a través de una persona victimista, vulnerable y que necesita ser cuidada. Ambas, reflejarían una baja autoestima.

Todo esto, lleva a la persona a experimentar sentimientos de fracaso cuando no consiguen las metas propuestas, culpa sobre actos que ha cometido (reales o irreales), a no valorarse y tender a comparase con los demás.

El adicto presenta una dificultad extrema para relacionarse de forma sana con sus iguales. Con el consumo intenta ocultar su inseguridad, vergüenza, sensibilidad, vulnerabilidad, y sobre todo su tendencia a compararse con los demás, o sentirse ofendido fácilmente.

Al principio consume por ocio, siente que se lo pasa bien y cree tener el “control”. Pero a medida que avanza el tiempo y la enfermedad, comienzan a experimentar que su vida se vuelve caótica y que pierden el control de su consumo, busca una manera de “anestesiarse emocionalmente”, y no sentir todo lo anteriormente relatado.

Y es aquí donde empieza a modificarse la conducta de forma visible. El adicto desconecta de sus emociones para evitar el sufrimiento, presenta el perfil de una persona fuerte, indiferente ante las situaciones, como si nada le importarse. Bajo esta apariencia hay mucho sufrimiento, que se traslada a la familia que no puede ayudarle, pues no tiene las herramientas adecuadas.

En nuestra comunidad terapéutica, a través de la terapia cognitivo-conductual, trabajamos la autoestima de la siguiente manera:

  • La aceptación de uno mismo.
  • Mandarnos un mensaje positivo, cuidarnos, querernos y respetarnos.

¿Cómo hacemos esto?

Cuidar nuestra salud y apariencia física, haciendo deporte, acudiendo a revisiones médicas, cuidando nuestra higiene, etc.

En Recovery Centro se aprenden las herramientas adecuadas. Dispone de los profesionales adecuados que deben acompañarte en este proceso de AUTOCONOCIMIENTO.

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